Hoy os vamos a contar la historia de como un grupo de amigos fue engañado con crueldad. El lobo vio menos piedras cuando se perdió en la montaña. Sí, amigos. Tras proponer de forma casual la pasada ruta senderista por Grazalema, a la que todos dijeron "Sí", el destino quiso que coincidiera en fecha con la ya tradicional Ruta Por Tus Muertos, que como su nombre indica, va dejando cadáveres a su paso. Aunque esta vez no fue posible porque la mismísima Guadaña se dio la vuelta al ver como era el camino de bajada.
El día comenzaba soleado, augurando altas temperaturas. Tras reunirse el grupo al completo en Montequinto, partimos hacia Grazalema, donde finalmente aparcamos junto al Camping y comenzamos la ruta a eso de las 11:22. Los integrantes eran: Fernando y Sonia, Jorge y su amiga Macarena, Diego y May, Laura (amiga de May), Agustín y su amiga Carmen, Jesús, Odi y Paca y los dos que escriben (Jose y Leni).
La ruta comenzaba con un sendero que picaba hacia arriba, y bien que picaba. Aquí empezaron los primeros colores en las caras y el calorcito en las patitas. Apenas llevábamos un kilómetro, Sonia empezó a encontrarse mal y decidió darse la vuelta junto con Fernando, momento que aprovechó Jorge y Macarena para solidarizarse acompañándolos. Ellos hicieron una ruta hasta el puerto del Boyar de la que esperamos crónica. Este grupito fue el que menos engaño sufrió.

Los demás, cual corderos hacia el matadero, continuamos hacia arriba, llegando a los llanos del Endrinal para buscar el sendero que nos llevaría a la primera cumbre del día, el Simancón. En este llano se nos acopló una nueva pareja engañada. Pensaban que aquel grupo tan chungo debía ir bien preparado, porque llevábamos un GPS y cuerdas de escalada (luego descubrieron que eran las correas de los perros, pero ya era demasiado tarde). En dos horas y 20 minutos estábamos en la cumbre del Simancón. En la subida vimos dos buenos grupos de cabras montesas y buitres leonados (olían el engaño y nos vigilaban todo el rato). La ascensión fue "Freestyle", sorteando el pedregoso "no sendero", haciendo de ascensor de perros en algunas rocas. En la cumbre las vistas eran preciosas, se veían el Torreón (punto más alto la provincia de Cádiz y uno de los próximos retos), la Sierra de las Nieves, Sierra sur de Sevilla, Torcal de Antequera, el peñón de Gibraltar y parte de África asomaba entre nubes.

Decidimos no comer aun y hacerlo en el Reloj, para no tener que subir con la panza llena. En la bajada hacia el Reloj ya se entreveía el mal, teniendo que sortear una zona de piedras sueltas, zonas de piedras afiladas como cuchillos, zonas de grietas entre piedras, saltos entre piedras y su puñetera madre en piedras. A la derecha se veía la Charca Verde, lugar maldito donde los haya. En este tramo, Odi y Paca fueron a lomos de sus Sherpas perrunos. El tito Diego llevó a Odi hasta la cumbre y a perro Paca la fuimos llevando entre su dueña Leni y los demás turnándonos. Una vez en el Reloj paramos a comer, las vistas espectaculares también: se veía Ronda con su Tajo y una mejor perspectiva de la Sierra de las Nieves con el Torrecilla, otra de nuestras rutas pendientes. A pesar de encontrarnos a 1538m de altitud, seguía sin correr ni una ligera brisa que nos aliviase de ese sol justiciero cual Clint Eastwood en Harry el Sucio. El agua empezaba a escasear, aunque todos pensamos "total, ya solo queda bajar...." Craso error, amigos. Craso error.

A las 3 de la tarde comenzamos con la bajada a la Charca Verde maldita. No se veía camino alguno y todo era piedra afilada y grietas. A los perros había que llevarlos en brazos porque los pobres no podían con este tipo de terreno. De hecho, nosotros tampoco podíamos y tener que llevar un perro de 6-10Kg en un brazo no ayudaba mucho. Aquello parecía la Bruja de Blair. Veíamos la puta Charca Verde desde el principio, pero por más que bajábamos siempre estábamos igual de lejos. Aquello se convirtió en un infierno que duró hora y media, allí la Muerte nos dio por imposible y se dio la vuelta en busca de otras víctimas menos locas, o al menos, menos engañadas. Ya abajo en la charca maldita y sin agua alguna, con las bocas como alpargatas y las fuerzas muy mermadas, continuamos la ruta esta vez por un sendero con algunas piedras que nos supo a autopista serrana. Se veía la cara Este del Reloj de color blanco calizo e impresionaba que un rato antes estuviésemos a esas alturas. El campo estaba precioso, muy verde y pasábamos de zona de alcornoque a zona de pinar. Odi y Paca disfrutaron esta zona final, correteando hacia la cabeza y la cola del grupo, vigilando que la "manada" no se desperdigara ni se perdiera nadie.


La falta de agua cada vez hacía más estragos y el cansancio agudizaba cuando el GPS marcaba que faltaban aun 3km, aunque el buen humor se ve que es buen escalador y nos acompañó todo el tiempo. De repente, en un quiebro del camino divisamos el aparcamiento donde nuestros coches con sus "no pedregosos" asientos nos esperaban, junto con el agua. La bajada final era empinada por un sendero ratonero que aunque era terreno fácil comparado con lo que habíamos pasado, el cansancio hizo que viéramos algún que otro billetito de 5€.
Ya abajo, llegamos al camping y tras 6:40 minutos de ruta, nadie hubiera sido capaz de borrarnos la sonrisa de la cara, puesto que la ruta había finalizado y ya estábamos en los coches. Nos montamos y fuimos a merendar y beber cerveza a Grazalema.
Decir que el engaño vino por el track, no por Jose (portador supremo del GPS) ya que él también fue engañado, no como otras veces. La ruta fue una encerrona claramente, ya no por la subida, sino por lo roto del camino de bajada a la Charca Verde, que además se vio acentuado por llevar a los dos perros en brazos, el calor y la falta de agua.
Muchas gracias a todos por vuestra compañía y buen humor ante la adversidad. Al final, aunque sufrido, echamos un buen día de senderismo extremo que esperamos repetir, pero de forma más light y menos pedregosa a ser posible.
Nos vemos en los senderos del diablo.














