Volvíamos a esta ruta mítica tanto para
Cuberos como para mi, él por tercera vez y yo por segunda, y lo
hacíamos acompañados por alguno de los miembros de "La pringa", Pepe
Kiki, Negro y
Jose, esta vez la
convocatoria era escasa por el sufrimiento y dolor que conlleva la ruta.

Con una buena temperatura, no como la otra vez que por poco nos helamos, comenzamos la ruta en la vía verde de la sierra a la altura de
Coripe, pero muy pronto la
abandonábamos para tomar caminos más interesantes y menos asfaltados, muy pronto se empezaba a ver nuestro objetivo, el Mogote.


La primera parte de la ruta con una dureza
considerable tenía por objetivo el cerro del calvario, por senderos muy pedregosos y en subida que
hacían muy
difícil mantener el control de la bicicleta, hablando claro, que hubo que poner el pie a tierra un par de veces y empujar la bicicleta en un par de repechos... Y esto solo era para calentar las piernas puesto que lo peor empezaba justo
después de este sendero de bajada que nos dejaba en La Muela y donde finalizaba el primer tramo de esta ruta.
Dejábamos el pueblo y enseguida comenzaba la ascensión del
día y motivo principal de esta ruta, la ascensión del Mogote, 9 kilómetros de subida con rampas de hasta el 17%, casi nada para
paquetillos como nosotros.
Antes he dicho que el tiempo acompañaba, y en parte es verdad, salvo por un inconveniente, el viento, fuerte viento que soplaba durante toda la ruta y que
esperábamos que en la subida no soplase tanto, como casi siempre pasa con el viento no fue
así y soplo fuerte
dificultando la subida.


O más bien debería decir que nos la dificulto a algunos, la foto de grupo es el único momento en el que
permaneceríamos juntos, los más fuertes muy pronto se fueron sin afectarles el viento ni las rampas, nos quedamos como siempre nosotros dos para a cola de
pelotón para procurar que no hubiera incidentes. Poco más se puede decir de la ascensión, entre el viento y las rampas, siempre con la cabeza gacha y tratando de mantener un ritmo
medianamente decente, las fotos y el perfil muestran que la
ascensión no era para hablar mucho ni echar muchas fotos.
Solo comentar el pequeño detalle que a
Cuberos pasadas algunas cuestas le dio por
demarrar y empezar a tirar con mi consiguiente asombro y mención cariñosa a todo su familia, tuve que apretar los dientes para aumentar el ritmo y que no se me fuera, que es ya lo que me faltaba, lástima que en la última rampa le saltara el cambio porque llevaba ritmo matador, en esta rampa ya no soplaba el viento, había
directamente un vendaval que te hacía variar la dirección de la
bici. Una vez pasada esta parte quedaba poco para plantarnos en la cima, recuperar fuerzas y admirar el paisaje.


No sé si alguno se sorprendería pero mi
avituallamiento consistió en bocadillo de jamón, que no
estábamos para
tonterías de recuperar con
barritas y
porquerías similares.
Como resumen de la subida fue la vez que más
rápido lo hicimos, de un tirón, a pesar del viento y lo más importante es que llegamos arriba bastante frescos, cansados pero manteniendo las energías, eso es un avance
considerable con respecto a hace un año que llegué arriba con temblores por todo el cuerpo, así que pude apreciar una mejoría lo que siempre le da ánimos a uno.

Ahora
empezaba la otro parte sin fin y que se hizo eterna de la ruta, la bajada por la
trialera, yo la vez anterior no pude/quise bajarla por razones varias y me había prometido que en esta ocasión si tenía que intentarlo, pues una vez y no más!! ya la he probado y nunca más creo que lo vuelva a intentar. Muchas partes hay que hacerlas andando porque hay que tener demasiado nivel y uno no es un suicida,
así que la bajada medio andando se hizo eterna. Las fotos hablan por si solas,
asi que poco más contar.








Esto es lo que puede pasar cuando uno no esta atento, que te arañe el tigre la pierna...demasiado poco nos paso, yo solo estuve cerca de morir una vez que por poco salgo volando de la bicicleta, me lleve un
moratón en la pierna y me lo tomé con mas calma aun.

Nuestros compañeros de ruta, también
pasándolas canutas en la bajada.


Esto era el final de la
trialera, que terminaba en una zona de barbacoas, la pongo para dar fe del desalmado dominguero que
viéndonos cansados y destrozados de cansancio no fue ni para ofrecernos un misero botellín de cerveza.

Terminada la bajada,
volvíamos a La Muela, era ya muy tarde y
decidíamos variar la ruta y volver por carretera,
todavía nos quedaban unos 15 kilómetros, estos se me hicieron eternos y parecía que nunca
llegábamos a la estación de
Coripe.

Por lo menos
después del esfuerzo nos
dábamos un buen homenaje y nos
poníamos las botas comiendo como debe ser. Aquí el amigo
Cuberos tuvo a bien dar el espectáculo a los postres cuando quiso cambiar el
yogur que
pidió porque estaba
caducao del 2004!!,
yogur de reserva que le dieron,
evidentemente sufrió una paja mental debido a la
rápido que absorbió su cerebro la cerveza, ya que confundió mes con año...
Y poco más que contar de esta ya tradicional ruta, los datos:

Saludos
biciclistas!!